zanahoria vs garrote

Corriente Alterna : ¿La zanahoria o el garrote?

Durante el verano de 2004, se presentó en la televisión británica, un programa cuyo
elenco consistía de individuos comunes, de entre veinte y treinta años, sin
mayor vínculo que estar desempleados. Aleatoriamente, se dividieron en dos
grupos antagonistas que competirían en tareas diversas en las hostiles montañas
escocesas.

El primer grupo, denominado la zanahoria, sería liderado por un
experimentado motivador organizacional, quien premiaría al grupo por cada logro
obtenido. En caso de fallar, no habría sanción alguna, solo retroalimentación,
análisis y replanteamiento de estrategia.

Para el segundo grupo, la situación sería diametralmente opuesta. Los miembros del
grupo no tendrían nombre, sólo número, y serían guiados por un tiránico ex
sargento del ejército británico. Su estrategia se basaría en el reforzamiento
negativo, es decir, la recompensa a recibir por cada logro, sería no ser
castigado. A este equipo se nombró el garrote.

La primera prueba fue fácilmente dominada por el equipo de la zanahoria. Por su
éxito, fueron recompensados con una cena preparada por un exclusivo chef y
servida en su cómoda tienda de acampar. Para el desdichado equipo del garrote,
la velada fue distinta, se les ordenó recolectar pesadas piedras y con ellas
levantar un colosal montículo. Cuando concluyeron la titánica obra, les
ordenaron derrumbarla.

Las pruebas continuaron y las zanahorias parecían imbatibles, la competencia estaba
sentenciada. Sin embargo algo inesperado ocurrió y a todos tomó por sorpresa, a
todos menos a uno. Al intransigente,
pero astuto sargento.

Puedo decirles que por funesta que se perciba esta situación y absurdo que parezca,
ha llegado el momento en el cual, tengo a mi rival en mi
puño. ¿Por qué? –Decía el miliciano de frente a la cámara mientras esbozaba una
sonrisa socarrona–. Es muy simple, el equipo de mimados, ha comenzado a perder
motivación porque se ha acurrucado en su zona de confort, su motivación ahora
es reemplazada por la apatía. De igual forma, mis hombres ya tienen un grueso
caparazón y no hay castigo que les duela, ya no tienen nada más que perder, es
momento de darles algo.

El sargento entonces reunió a su grupo y les hizo una oferta insólita. A partir de ese momento,  les permitiría pasar la noche dentro de una decrépita barraca y no a la intemperie,
como siempre lo habían hecho. Si perdían, regresarían a las inclemencias.

A la mañana siguiente, los garrotes arrasaron y nunca más fueron vencidos.

Hace más de una década desde que el polémico show concluyó con una conmovedora
celebración de los garrotes, quizás más emocionados por haberse liberado de
su  pesado yugo, que por el jugoso cheque
que se embolsaron. Sin embargo las voces en pro y en contra de estos métodos
siguen confrontadas, continuando la pregunta abierta: ¿La zanahoria o el
garrote?