Corriente Alterna: La vida después del NAFTA.

Como ya todos sabemos, el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica se encuentra en una fase de ríspida negociación en la que todo parece indicar que está viviendo sus últimos días. Esto no es de sorprender, parecía algo inevitable desde que Trump dio el campanazo en las elecciones y retomó su promesa de campaña de aniquilar este acuerdo, a su modo de ver el peor error de la historia de los Estados Unidos.

Esta postura irreconciliable ha preocupado a muchas personas, ya sean mexicanos, norteamericanos y canadienses que no compartimos la filosofía de una economía enclaustrada en pleno siglo XXI, en la que se ha demostrado que su aislamiento del mundo termina por matarla de inanición. Ahora bien, ¿qué podemos hacer además de lamentarnos y resignarnos a un destino funesto? Lo primero, considero que es ver al mundo como tal: ciento noventa y cuatro países distribuidos en cinco continentes, con aproximadamente seis mil habitantes, innumerables lenguas y diferencias socioculturales. Y no solo los Estados Unidos de Norteamérica, por más cerca que estemos.
También se requiere voltear a los avances que México tiene respecto a Comercio Internacional y nos encontraremos que existen actualmente doce Tratados de Libre Comercio con 46 países, 32 Acuerdos para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones (APPRIs) con 33 países y 9 acuerdos en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración.

Sin embargo, por una cuestión -creo yo- de conformismo, estos no han sido aprovechados en su totalidad y presentan grandes oportunidades de negocio para México. No olvidemos que recientemente a un cargamento de cien toneladas de aguacates, le fue negado sin argumentos el acceso a Estados Unidos, e inmediatamente Japón levantó la mano para que le fuera surtido.

Una siguiente etapa puede ser la incursión a mercados asiáticos como China bajo un esquema de libre comercio. Que de inicio causa un fuerte y hasta cierto punto justificado temor por la disparidad de nuestras economías, pero puede sernos muy ilustrativo revisar los casos de Chile y Costa Rica. Quienes ya cuentan con tratados comerciales con este gigante y en términos generales han sido favorables para estos países. Cuya situación geográfica se pensaría que haría poco viable esta relación de negocios y por el contrario, ha desarrollado significativamente su actividad económica al acceder a un mercado tan vasto como el chino. Que a diferencia del de nuestros vecinos, no puso mayor objeción a los términos de los tratados y se convinieron rápidamente. Finalmente, para los bienes intercambiados entre los Estados Unidos y México que ya no sean amparados por el NAFTA, se podrán regular por las reglas de la Organización Mundial de Comercio del cual ambos países son miembros, claro, mientras Trump no le eche el ojo.

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