Al ojo del amo: Pregunta, pregunta y pregunta para transformar

En alguna ocasión asistí a un taller de innovación y los facilitadores nos asignaron un ejercicio que consistía en definir la mayor cantidad de productos a partir de un cinturón de cuero. La persona que más productos definió logro cerca de los 30 y de ahí para abajo. Los facilitadores nos platicaron que el mismo ejercicio lo habían realizado con niños y el niño con menos propuestas logro definir 100 productos diferentes. La pregunta obligada es; ¿por que?

niña asombrada

Algunos autores señalan que en la medida que vamos creciendo a la edad adulta, perdemos la capacidad de asombro, la imaginación y la inocencia entre otros. Aprendemos a juzgar todo y lo tratamos de categorizar entre bueno y malo. Es como la técnica de lluvia de ideas donde la primera regla es dejar que las ideas fluyan sin juzgarlas. Difícilmente se respeta. En algún ejercicio de estos, cuantas veces no les ha pasado que alguien dice algo como; “esta idea no me late”. Zaz, ya se descalifica a la idea, pero lo peor, la persona se puede sentir descalificada y probablemente no volverá a proponer. Se cierra el canal de comunicación.

En varias ocasiones he escuchado o leído de lo importante que es dejar salir al niño que llevas dentro
pero; ¿como crees que lo puedes lograr?. Mi mejor propuesta es; hay que preguntarse todo.
Los niños aceptan y creen todo lo que ven y escuchan. No juzgan y eso les permite vivir sus experiencias. Sin embargo los adultos nos preguntamos todo, y en lo particular yo lo considero una buena costumbre, sin embargo propondría cambiar el sentido de la práctica de preguntarse las cosas.

filosofarEl preguntarte quizá no te lleve a una solución concreta, Hay quien dice incluso que preguntarse es
como filosofar, que quizá no te lleve a ningún lado en concreto pero si te puede provocar una transformación de ti mismo o de tu entorno. Hay preguntas que siempre serán un misterio por ejemplo; ¿por que vivimos? Nunca vas a llegar a una respuesta concreta pero si podría hacerte ver otras cosas y cambiar conductas. Pero que tal si te preguntas, ¿por que no estoy logrando mis metas? y entonces puedas analizar diferentes ámbitos de tu vida o de tu negocio y en ese momento se te ocurran nuevos proyectos o nuevas formas de hacer las cosas. Quizá entre tu equipo hay más de una propuesta que desconoces y que bien puede provocar un cambio de rumbo. “Aristóteles sostenía que hay muchas cosas útiles y actividades más urgentes y apremiantes que la filosofía, pero que no hay ninguna que valga más la pena, porque la filosofía es el hombre mismo y todo lo demás le sirve a ella, es decir, al hombre. De modo que preguntar para qué sirve la filosofía equivale a preguntar para qué sirve el hombre”.

La Dra.  Lois Holzman, dice ser una de las pocas psicólogas que creen que intentar encontrar la causa del cómo nos sentimos lejos de ser la solución solo exacerba el sentimiento, y ademas, que necesitamos soltar el aferramiento que tiene la causa en nosotros. Aplicar la causalidad a la esfera psicológica, e insistir que toda acción y pensamiento humano se entiende mejor en términos de causa y efecto es equivocado. Al sugerir otras formas de ver la situación, los terapeutas abren la posibilidad de nuevas conversaciones terapéuticas -más un viaje creativo que tomarán juntos que un dar información al terapeuta para que encuentre una explicación de causa-efecto correcta.

Mi hipótesis es que podemos analizar la causa – efecto de las cosas pero no como un fin último por que eso nos limitaría a lidiar con el efecto pero no necesariamente nos llevaría a una transformación. Por ejemplo; hoy sabemos que estamos degradando al planeta donde vivimos y lo estamos contaminando por que, entre otras cosas, utilizamos automóviles de combustión interna que contaminan, luego entonces una posible solución podría ser utilizar menos nuestro auto o de plano dejar de usarlo, cierto?. Muy bien, probablemente eso ayude, sin embargo el problema de fondo podría estar en nuestra conducta, en nuestros hábitos, en nuestros valores y en la conciencia que tenemos de la vida misma. Quizá el auto lo usamos por comodidad o por dar una imagen de hombre exitoso sin reconocer que estamos dañando al ambiente. Pero si esa creencia cambiara, habría una transformación seguramente positiva en uno mismo y por consecuencia generaríamos menos contaminación. La transformación vino quizá no por un deseo de utilizar el auto sino por que deseo cambiar las prioridades de mis valores. Ahora, en el terreno de mi negocio, empresa o trabajo, podríamos poner por ejemplo que estamos vendiendo menos, luego entonces hay que recortar personal; causa – efecto. Pero que tal si todo este recurso ocioso por falta de trabajo lo empleamos en salir a visitar a los clientes y entender su contexto y entonces re-diseñar nuestra propuesta. Eso nos daría una perspectiva diferente y quizá atenderíamos una oportunidad antes no vista.

niños jugando a ser adultos

Entonces, que opinarías si regresamos a ser niños en nuestra empresa?. Niños que se asombran por lo que están pasando nuestros clientes, que se sorprenden de lo que hacen o no hacen con nuestro producto o servicio, confiamos en que nuestro equipo puede proponer otras opciones más divertidas y entonces regresamos y jugamos diferente o a otra cosa.

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